Pinceladas de violencia. El acoso laboral

¿En el entorno laboral  reconocéis  estas conductas?

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¿Esto es violencia?

¿Alguien responde negativamente?

¿Qué representan estas imágenes?

VIOLENCIA. La violencia producida en los entornos de trabajo y que se llama acoso laboral.

Las imágenes anteriores reflejan distintas situaciones violentas;  violencia verbal, carga de trabajo, violencia en el trato.

El ACOSO LABORAL es un  problema de violencia psicológica. Violencia que no es explícita, pero que por ello no pierde su carácter violento. Es una violencia encubierta, soterrada, de la que muy pocos hablan, de la que es muy difícil ser consciente. Una violencia que  en los mismos  entornos de trabajo se niega. Es una violencia que actualmente afecta en España, según las estadísticas, a un 20% de la población activa.

En relación al acoso laboral, de lo que yo quiero hablaros hoy es de la INOCENCIA.  El acoso laboral suele tener éxito y se mantiene porque la persona finalmente se siente culpable.

Y yo TE DIGO, a ti, que estás sufriendo

ojos-amenazantes-2No has hecho nada para recibir este tipo de trato. No hay ninguna razón que justifique lo que estás pasando, no tiene nada que ver contigo, con tu persona, sino que está relacionado con el agresor, con cómo es el agresor. Hagas lo que hagas puedes sufrir acoso laboral, porque no depende de ti, sino depende de la visión que tiene el agresor de ti, la AMENAZA QUE TÚ SUPONES PARA ÉL.

Esto es muy importante, el proceso de acompañamiento terapéutico será un proceso en el que la persona pueda re-construir su identidad de INOCENTE.

Es el/la agresor/a el que tiene que empezar a ser analizado. El/la agresor/a normalmente tiene una personalidad narcisista y paranoica por lo que nos encontraremos con  es una persona con muy poca empatía, poca capacidad de entender, de comunicación afectiva, son personas inflexibles, rígidas, prepotentes y arrogantes y presumidas. Su déficit de autoestima lo compensan con conductas que les proporcionan sentimiento de poder sobre la víctima. Son personas desconfiadas, hipersensibles y susceptibles y lo que hacen es acosar a aquellas personas que les hacen sentir en peligro. El/la agresor/a valorará que eres una persona que puede poner en peligro su puesto de trabajo, su seguridad, su imagen y entonces iniciará el proceso de acoso. Normalmente, por contra de lo que habitualmente se piensa, la persona acosada no tiene que ser una persona débil, enferma… El acoso no es debido a una “fragilidad” mental, una incompetencia personal o profesional sino todo lo contrario. Está demostrado que el perfil mayoritario de las personas que sufren acoso laboral es el de una persona responsable, competente, con reconocimiento de su valía, que ha progresado o que ha sido previamente reconocida en la empresa.  No es el mal trabajador/a el que sufre acoso sino todo lo contrario, el/la buen trabajador/a, las buenas personas son las que reciben la agresión.

La definición de acoso laboral o mobbing es un “continuado y deliberado maltrato verbal o modal que recibe un trabajador/a de otros/as, con vistas a reducirlo, someterlo, apocarlo, amilanarlo, o destruirlo psicológicamente y que consiste en un comportamientos de hostigamiento frecuentes, recurrentes y sistemáticos contra él o ella” (Iñaki Piñuel)

El acoso es un atentado contra la dignidad del trabajador/a, no se trata de un conflicto entre personas, no se trata de una incapacidad de gestionarse el trabajo, no es que la persona sea blanda y se estrese con facilidad, no es una cuestión de que la persona  no se pueda gestionar el tiempo, ni que sea débil porque no puede hacer varias funciones y no tolera la presión. No, no se trata de eso. No se trata de interpretaciones varias, se trata de conductas concretas de mal trato y que están dirigidas a conseguir un objetivo, el que la persona ABANDONE su puesto de trabajo.

El/la agresor/a muchas veces logrará su objetivo porque ese hostigamiento genera un debilitamiento en la autoestima y en la confianza de la persona y serán las emociones de culpa y vergüenza las que fundamentalmente irán minando la capacidad de reaccionar de la persona. Se va generando un proceso de indefensión en el que la víctima termina creyendo aquello que le están haciendo creer.

No es fácil. No.

02-Soledad A todo esto que hemos mencionado hay que añadirle un problema más y que a mi parecer complica enormemente el proceso de recuperación. LA SOLEDAD es devastadora.

Una gran soledad que empieza en el entorno de trabajo, por los compañeros/as que no entienden, que tienen miedo, que no apoyan, continúa en la familia que muchas veces tampoco entiende como esa situación se está produciendo. Tampoco a nivel institucional hay un dispositivo eficaz de apoyo en torno a las víctimas de acoso laboral.

Ni sindicatos, ni Asociaciones Profesionales,  Entidades de prevención de riesgos laborales, ni en Salud Mental están poniendo en marcha mecanismos eficaces de acompañamiento. Como mucho, nos encontramos protocolos de “detección” y “denuncia” que luego a nivel práctico se quedan “vacíos”.

La sociedad también hace como que no ve el problema. Reconocer estas situaciones de violencia pone en peligro nuestra “seguridad” en el entorno de trabajo. La indiferencia, la invisibilización de este problema es un mecanismo de defensa que ponemos en marcha para  reducir nuestro conflicto interno y poder mantener esas creencias   “cada uno tiene lo que se merece”, “existe justicia social” que nos garantizan ese sentimiento de pertenencia y seguridad dentro de nuestra sociedad.

La víctima tiene un grave problema para sanar y es la SOLEDAD

Tú, si has sufrido o estás sufriendo acoso laboral quiero decirte que no estás sola.

Te ofrezco mi apoyo.

Este programa de apoyo a las víctimas de acoso laboral es por y para ti.

Yo creo en tu inocencia y caminaremos juntas para que poco a poco tú lo sientas también.  En ese momento, podrás afrontar la situación de acoso de una forma más proactiva y positiva y lograrás vencer.

Un abrazo

Marta Gómez de la Vega.

Más información en instituto@galenemurcia.es

Psicología y psicoterapia Humanista Integrativa

El árbol de los recuerdos.

el arbol recuerdosY hoy os muestro un bonito cuento. Mi última adquisición. Un cuento sobre el duelo. En el cuento el zorro fallece pero si vamos un poco más allá en el zorro podemos encontrar a muchas personas, cosas, relaciones, deseos… que mueren… que terminan….que desaparecen. Es un bonito cuento que muestra el valor del recuerdo, como no se puede pasar página si no enfrentamos la emoción que tenemos por esa pérdida. El cuento refleja la importancia de la gratitud, el expresar las emociones positivas y elaborar la pérdida mostrando y nunca ocultando. Evocar esos recuerdos, ponerle palabras a la emoción que nos generan son aspectos muy sanadores. También se muestra la importancia de los ritos que nos ayudan a generar estos momentos de expresión emocional para poder ir elaborando el dolor de la pérdida. Para mi gusto falta en los cuentos sobre duelo hablar de las emociones “duras” como la rabia, la verguenza, la culpa y el miedo… pero vamos, a eso le llevo dando un tiempo vueltas…a ver dónde llegamos…. ¿Has leído este cuento? ¿qué te parece que haya cuentos que traten la temática del duelo? ¿tú los usas con tus hijos/as? ¿te gusta como adulto leer estos cuentos? ¿qué te movilizan? Estaré encantada de leer tus comentarios! me ayudan a avanzar en mi próximo proyecto que os enseñaré a su debido momento. GRACIAS por vuestro apoyo.

Había una vez un zorro que vivía con muchos otros animales en el bosque.

Zorro había tenido una vida larga y feliz, pero ahora estaba cansado.

Muy lentamente, se dirigió a su lugar favorito en el claro del bosque.

Miró a su alrededor, observó su querido bosque una última vez y se tumbó.

Zorro cerró los ojos,

respiró profundamente

y se quedó dormido para siempre.

Todo alrededor de Zorro estaba tranquilo y en paz. La nieve comenzaba a caer con delicadeza, cubriendo su cuerpo con un suave manto.

Uno a uno, los amigos de Zorro fueron llegando hasta el claro del bosque.

Primero, Ardilla y Comadreja, luego Osa, Ciervo y Urraca, y finalmente,

Coneja, Ratón y otros se fueron sentando a su alrededor.

Todos querían a Zorro. Siempre había sido bueno y cariñoso.

Ninguno podía imaginar la vida en el bosque sin él.

Los animales permanecieron silenciosos durante mucho tiempo.

Buho fue el primero en hablar.

Sonrió cariñosamente y dijo: “Recuerdo cuando Zorro y yo eramos

muy jóvenes. Cada otoño, jugábamos a atrapar las hojas que caían de los árboles”.

Los otros animales sonrieron al recordarlo.

Ratón susurró: “Recuerdo que Zorro adoraba el atardecer.

Le gustaba sentarse aquí, en este mismo lugar”.

Los animales lo recordaron. Muchos de ellos se habían sentado allí

con Zorro para ver la puesta de sol.

Era un recuerdo feliz, y sus corazones comenzaron a sentirse menos tristes.

Osa recordó que Zorro había cuidado de sus cachorros en primavera.

Coneja sonrió cuando contó la historia de cómo Zorro había jugado

con ella al escondite entre las hierbas.

…..

Mientras los animales hablaban, una pequeña planta naranja comenzó a

brotar de la nieve en el mismo lugar donde Zorro se había tumbado.

Pequeña y delicada al principio, apenas visible, la planta se hacía cada vez

más grande, más fuerte y más hermosa con cada historia.

Durante toda la noche los animales hablaron de Zorro.

Y por la mañana, la planta se había convertido en un pequeño árbol.

Cuando los animales lo vieron,

supieron que Zorro seguía estando con ellos.

Pasaron días, semanas y meses, y los animales

seguían recordando muchas historias sobre Zorro.

Sus apenados corazones comenzaban a sentirse mejor.

Cuanto más recordaban, más crecía el árbol, y más y más grande y hermoso se hacía, hasta que se convirtió en el árbol más alto del bosque.

Un árbol hecho de recuerdos y lleno de amor.

El árbol de zorro era tan grande y fuerte como para acoger a

todos los animales. Siempre está lleno de vida. Entre las hojas,

los pájaros construyeron sus nidos y Buho cuidó de sus nietos en las ramas.

Ardilla encontró un hogar en el tronco. Y Osa, ciervo y Coneja dormían cada día bajo su sombra.

El árbol dio fuerza a todos los que habían querido a Zorro.

 Britta Teckentrup: El árbol de los recuerdos. Nuve Ocho Ediciones y Pepa Montano Editora. Octubre 2013. (Finalista Álbum Ilustrado. Gremio de Libreros de Madrid, 2014) DSC_0158

“Creciendo como padres y madres”. Hij@s entre 3-6 años.

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Empiezo este texto con la convicción suficiente para afirmar que todos los niñ@s pueden ser felices  y autónom@s

Todos los niñ@s con el entorno afectivo positivo, un vínculo de apego seguro y un acompañamiento adecuado pueden crecer con la confianza necesaria en su entorno y en sí mismos. Una confianza que será de gran relevancia para poco a poco ir desarrollando las competencias que tendrán que ir adquiriendo para afrontar con éxito las distintas etapas de su vida: concentración, motivación para el aprendizaje, comunicación efectiva y positiva, interacción positiva con iguales, profesores, padres y madres, resolución de conflictos, optimismo, etc.

Para poder acompañar a nuestros hij@s adecuadamente y también ajustar nuestras expectativas respecto a lo que podemos esperar de ell@s hoy quiero exponeros las necesidades más relevantes que caracterizan las distintas etapas evolutivas.

Vamos a empezar por la etapa de 3-6 años; caracterizada por la necesidad del niñ@ de adquirir una identidad propia y también experimentar el poder personal.

En este sentido nuestros hij@s necesitarán fundamentalmente:

  • Afirmar su identidad separada de los demás
  • Aprender los límites del poder personal
  • Descubrir el efecto en los otros y el lugar que ocupan en los grupos
  • Practicar comportamientos socialmente aceptados
  • Descubrir y tomar conciencia de su cuerpo y de su identidad sexual.
  • Experimentar momentos de fantasía, idealización e imaginación
  • Necesidad relacional de ser singular, original, único y

Teniendo en cuenta estas cuestiones nuestra vida en casa puede llegar a ser bastante más placentera. La “batalla” no es necesario empezarla tan pronto si aceptamos que las continuas negativas de nuestro hij@ indican que la cosa “marcha por el buen camino”. Si le damos el espacio necesario para que nos reten, nos pongan a prueba (y a sí mism@ también) el niñ@ irá confiando en sus capacidades personales. La seguridad que le proporcionará el que nosotr@s le dejemos hacer generará una emoción de poder en el niñ@ de gran valor para seguir madurando.

Es momento de dejar crecer a nuestro hij@, aceptar que no siempre tendremos razón, que ell@s ya tienen criterio propio y pueden ver las cosas de distinta forma. Tenemos que dejarles equivocarse y aprender desde la experiencia. No se trata de dejarles hacer lo que quieran sino poner unos límites (pocos y claros), unas responsabilidades acordes con la edad y el resto… dejar hacer y acompañar en el resultado. Tarea difícil en una sociedad en la que se nos ha enseñado que los mayores tenemos el poder de saber lo que los niñ@s necesitan.

Igual que confiamos en el bebé y el bebé confía en su mamá, cuando van creciendo también tenemos que seguir confiando en ell@s. La confianza que depositemos en ell@s se traducirá en dejarles libertad de SER, SENTIR y HACER por ell@s mismos. Dejarles fantasear, imaginar, crear. Dejarles relacionarse, triunfar y fracasar en sus diálogos y así reconocerse en ell@s y en el otro, pudiendo elaborar así la imagen de sí mismos en relación al mundo en el que viven.

Si nos visualizamos como unos padres que acompañan todo irá bien. “Acompañar”, significa respetar, aceptar los ritmos y las diferencias que ello@s (a pesar de ser pequeños) nos van a plantear.

Para ello, también tendremos que aprender nosotr@s como padres a escuchar, a no hacer las cosas por ell@s, a no sobreprotegerles, a no actuar con nuestros miedos, a no juzgar, a volarar los esfuerzos, el camino y no sólo los logros y un largo camino el que tendremos que recorrer para ser padres y madres respetuosos. Sanando nuestras heridas de niñ@s para poder acompañar como adultos,  descontaminándonos de lo aprendido que nos limita la mirada que tenemos hacia nuestros hij@s.

Nuestros hij@s necesitan sentirse amad@s y respetados, con permiso para SER únicos y especiales.

En esta etapa de la vida necesitan recibir mensajes (verbales y no verbales) claros de aceptación y validación.

Te propongo que practiques en casa con tus hij@s los siguientes mensajes (permisos):

“eres estupendo tal y como eres”

“eres valioso”

“eres importante para mí”

“me gusta saber lo que sientes”

“si te equivocas no pasa nada, yo estoy si me necesitas”

¿qué te parecen estos mensajes?

¿están nuestros hij@s a esta edad preparados para entenderlos?

La crianza respetuosa ¿mito o realidad?

Me encantará saber tu opinión.

Hasta pronto.